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Alimentos como medicina

La Prensa Panamá United States
Alimentos como medicina
Cada día se logra confirmar con mayor certeza la importancia de nuestra alimentación. El concepto de alimentos como medicina está tomando fuerza. En ciertos países incluso existen “farmacias” de comida, donde el paciente accede a los alimentos adecuados para apoyar sus tratamientos médicos. El concepto de “alimentos como medicina” se basa en el uso de una nutrición adecuada para la prevención, manejo e incluso la reversión de ciertas enfermedades como diabetes, enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas cerebrales, artritis y otras enfermedades crónicas e incluso infecciosas. En el cuerpo existen moléculas inestables denominadas radicales libres, causadas por inflamación crónica resultante de nuestro metabolismo y factores externos como contaminación en el agua y el aire, humo de tabaco o de automóviles, o exposición repetida al sol intenso. Estos radicales libres causan un estrés oxidativo a nivel molecular que acelera el envejecimiento celular y las enfermedades crónicas. Una manera de neutralizar los radicales libres es a través de una alimentación regular que contenga antioxidantes. Esta alimentación antioxidante se basa en el consumo habitual de frutas, granos integrales, legumbres y vegetales. Hoy en día se promueven en redes sociales las dietas antiinflamatorias, pero realmente estas se refieren a este concepto antioxidante. Y es importante entender el concepto de manera correcta. Los alimentos como medicina pueden ayudar a la prevención y manejo de enfermedades crónicas y a una mejora en nuestro bienestar general. También pueden utilizarse como intervenciones nutricionales para tratar a pacientes, donde el médico o nutricionista receta productos frescos adaptados según la condición. En la noción de alimentos como medicina, hacemos un cambio en nuestra manera de pensar. En lugar de tratar los síntomas de las enfermedades con medicamentos, los podemos controlar e incluso prevenir a través de la nutrición. Entonces, ¿qué alimentos debemos consumir para neutralizar los radicales libres? Nos enfocamos en alimentos naturales y minimizamos los ultraprocesados, como papitas, comida chatarra, embutidos y comida frita, entre otros. Entre más natural el alimento, mejor es para nuestra salud. Lastimosamente, se le ha dado una mala fama a la comida saludable natural, ya que erróneamente hemos preparado la comida saludable de una manera insípida, sin color ni sabor. Una regla de oro en este concepto es que comamos muchas frutas y vegetales. La mitad de nuestro plato de comida debe ser este tipo de alimento. Y, entre más colores y variedades consumamos, más nutrientes antioxidantes obtendremos, lo que será mejor para nuestra salud. Hace poco tuve la oportunidad de participar en el congreso internacional Food for Life, Food for Health ( Comida para la Vida, Comida para la Salud ), organizado por la Stanford University, apoyada por la Harvard University y auspiciada por el Instituto Culinario de Estados Unidos en Napa, California. Era la primera vez que se reunía a personal de salud, como médicos, enfermeras y salubristas, con nutricionistas y chefs. El mensaje principal era que la comida saludable puede tener buen sabor y puede ser costo-beneficiosa. La comida como alimento mejora la salud en general y ayuda con efectos secundarios de medicamentos. Además, la reducción de costos para la persona, la familia, la sociedad y el Estado es marcada. Si comemos saludable, podemos disminuir los costos relacionados con enfermedades. Frecuentemente escucho a personas decir que la comida saludable es costosa. Realmente, una enfermedad es mucho más costosa. Y, al visitar el mercado de abastos en Panamá, podemos observar que el costo de las leguminosas, como lentejas, frijoles, maíz, arvejas y porotos, no sobrepasa 1.25 balboas por libra. Las leguminosas son consideradas superalimentos, ricos en fibra, proteína vegetal, minerales, vitaminas del grupo B, magnesio, zinc y carbohidratos complejos. Nuestras abuelas tenían razón: comamos nuestras lentejas. Nuestro país es realmente privilegiado. Tenemos frutas llenas de color a las que podemos acceder libremente, como el mango, la papaya, la piña y el pixbae. Recuerden: entre más colores, más antioxidantes tiene la fruta o el vegetal, como la espinaca. El color es una manera sencilla de recordar los productos naturales nutritivos y antioxidantes. Evitemos lo blanco simple. ¡Pintemos nuestro plato de color! La autora es salubrista en medicina preventiva.
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