“El número impacta. 700 animales marinos fueron decomisados el domingo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza . Provenían de Kenia, aunque su origen exacto aún se desconoce. En contenedores con agua estancada encontraron pulpos, estrellas de mar, peces mariposa, peces globo y otras 98 especies , que habían pasado cerca de 120 horas encerradas en bolsas de plástico durante el traslado hacia la Argentina. Muchos llegaron muertos y otros en estado crítico, con signos de estrés y shock. Por la gravedad del estado de salud, los ejemplares debieron ser trasladados y atendidos de inmediato. Se trata del tercer decomiso de fauna marina exótica en menos de un año. “ Muchos ejemplares fueron extraídos de ecosistemas de arrecifes y llegaron al límite de supervivencia , ya que permanecieron durante días dentro de bolsas y cajas de traslado hasta que pudo concretarse el rescate”, señaló Cristian Gillet, director de fauna de Fundación Temaikén. El operativo demandó 28 horas sin descanso. Comenzó durante la madrugada del domingo y finalizó en la mañana del lunes. Fue encabezado por la Brigada de Control Ambiental de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, junto con la Dirección General de Aduanas y Senasa, con el apoyo de Fundación Temaikén . Los animales fueron trasladados a Escobar, donde se montó un dispositivo de rescate inédito. La Fundación, con sede en el norte de la provincia de Buenos Aires, no contaba con infraestructura suficiente para atender un volumen de animales de esta magnitud. El equipo técnico y veterinario adaptó sistemas existentes y habilitó diez tanques adicionales con soporte de vida específico para organismos tropicales marinos. Además, fue necesario incorporar sistemas de calefacción, filtración y acondicionamiento de agua para estabilizar a los ejemplares rescatados. “ Cada organismo necesitó procedimientos individuales de adaptación para reducir el shock asociado al transporte y aumentar sus posibilidades de sobrevida. Ser sometidos a largos traslados internacionales compromete seriamente su bienestar”, agregó Gillet. Los animales fueron transportados en pequeñas bolsas individuales y cientos requirieron procesos de aclimatación por goteo , fundamentales para adaptarse a un nuevo ambiente. Según explicaron desde la Fundación Temaikén, los cambios bruscos de temperatura, salinidad y condiciones del entorno podían provocar daños irreversibles. El origen de estas especies no es casual. Desde hace más de una década, Kenia se ha posicionado como uno de los puntos más recurrentes en las rutas del tráfico ilegal de fauna . De acuerdo con un informe de 2015 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), su ubicación geográfica —en el centro del continente— y su infraestructura portuaria son factores clave que lo convirtieron en un corredor del contrabando , tanto de otros países africanos como de especies provenientes de Asia. “Las principales fuentes de productos de vida silvestre traficados a través de Kenia son Tanzania (principalmente marfil), Mozambique (marfil y cuerno de rinoceronte), República Democrática del Congo (principalmente marfil), Uganda (marfil, escamas de pangolín y madera), Zambia (marfil) y Sudán del Sur (marfil), además de productos ilegales de fauna originados en la propia Kenia (marfil de elefante, cuerno de rinoceronte, pieles de grandes felinos y escamas de pangolín)”, detalla el informe. También recibe especies marinas de otros puntos del planeta, como Asia. El tránsito de estas mercancías ilegales se ve facilitado por la infraestructura de transporte relativamente desarrollada del país . El puerto de Kilindini, en Mombasa, y el Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta son los principales puntos de salida del contrabando de fauna.
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