“El país quedó sorprendido la mañana de este viernes 15 de mayo, cuando el procurador Luis Carlos Gómez Rudy cruzó las puertas de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) para realizar una inspección ocular. Su llegada, inesperada para muchos dentro y fuera del campus, formaba parte de una investigación relacionada con la homologación de títulos académicos expedidos por American Andragogy University y Atlantic International University, universidades sin acreditación cuyos diplomas habrían sido utilizados por docentes de la institución. No era habitual ver al jefe del Ministerio Público encabezando personalmente una diligencia de este tipo. En escenarios similares, lo común habría sido la llegada de un fiscal auxiliar o de algún funcionario judicial de menor rango. Por eso, su aparición en la Unachi fue interpretada por muchos como algo más que una simple inspección: para algunos, Gómez llevaba un mensaje en medio de la creciente crisis que atraviesa esa casa de estudios. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por La Prensa Panamá (@prensacom) La visita La pregunta que queda en el aire es qué tipo de mensaje llevaba y a quién estaba dirigido. La respuesta, probablemente, se encuentra en lo ocurrido el miércoles 13 de mayo, dos días antes de la visita del procurador, cuando la rectora de la Unachi, Etelvina Medianero de Bonagas, aparentemente habría presentado su renuncia ante el Ejecutivo. De hecho, algunos medios de comunicación se adelantaron y dieron por hecho su salida del cargo. Sin embargo, horas después, la propia universidad desmintió la información. Fuentes vinculadas tanto a la universidad como al Ejecutivo aseguraron a La Prensa que la renuncia sí existió y que únicamente faltaba que la propia Medianero de Bonagas la hiciera oficial ante la comunidad universitaria. Todo parecía encaminado. Sin embargo, algo cambió cuando la rectora llegó la mañana del miércoles a la Unachi. ¿Qué la hizo retractarse? Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por UNACHI TV (@unachitv) Docentes y administrativos que pidieron reserva de su identidad por temor a represalias aseguran que, la mañana del miércoles, apenas Medianero de Bonagas llegó a la Unachi, fue rodeada por su círculo más cercano: vicerrectores, decanos y jefes de departamento. Según las fuentes, tras una reunión marcada por la tensión, la rectora abandonó el campus acompañada por ese mismo grupo. Minutos después comenzó a circular un comunicado oficial que aseguraba que la polémica rectora continuaba al frente de la universidad. Para muchos dentro de la institución, su círculo de confianza logró hacerla retroceder de una decisión que, presuntamente, ya había sido comunicada incluso al Ejecutivo. La confirmación De hecho, todo apunta a que así ocurrió. Durante su habitual conferencia de prensa del jueves 14 de mayo, el presidente José Raúl Mulino se refirió públicamente al tema: “Y la Unachi, he leído lo que usted ha leído, de que la señora renunció. Esperemos que así sea. Vamos a ver qué dice la ministra de Educación [Lucy Molinar]; ella es la que tiene que anunciar esto al país”. Minutos después, cuando los medios le preguntaron a la ministra de Educación, Lucy Molinar, sobre la presunta renuncia de Medianero de Bonagas, su respuesta dejó poco espacio para las dudas: “Esa información yo no la puedo desmentir porque es cierta. No me toca a mí explicarlo. Yo creo que la rectora tendrá su oportunidad de explicar lo que le corresponde… Me parece que ya es insostenible y conviene salir de esta zozobra”. Ahora bien, ¿por qué Medianero de Bonagas dio un paso atrás en su renuncia? Fuentes dentro de la Unachi aseguran que existen al menos dos razones que preocuparían a su círculo cero y que habrían terminado por disuadirla de abandonar el cargo. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por La Prensa Panamá (@prensacom) Aferrados al poder La primera tiene que ver con los altos salarios que perciben varios miembros de su entorno más cercano, cuyos ingresos oscilan entre los 5 mil y 9 mil dólares mensuales. La segunda está relacionada con el prolongado ausentismo de la rectora en distintos periodos, durante los cuales integrantes de su grupo de confianza habrían terminado firmando ajustes salariales, compras, contratos y otros trámites administrativos que podrían comprometerlos. Según las fuentes consultadas, muchos de ellos también conocen de cerca cómo se manejaron ciertas anomalías e irregularidades dentro de la universidad. “Ellos están aferrados al poder y no quieren dejarlo. Con la salida de la rectora podrían empezar a caer uno a uno, como peones en un juego de ajedrez”, dijo un profesor que pidió mantener su nombre en reserva. No eran cifras menores las que se movían dentro de la Unachi. En los últimos años, la universidad administró presupuestos que oscilaron entre los 70 y 100 millones de dólares, una maquinaria financiera que se distribuía entre contratos, compras, concesiones y el pago de una abultada planilla. En torno a esos recursos se consolidó una estructura de poder que hoy, en medio de la crisis, se resiste a desaparecer. La Prensa intentó obtener una versión de la rectora, pero su respuesta fue breve y evasiva: “Ahora mismo no tengo nada que decir, lo siento”. Mientras la incertidumbre crece dentro de la Unachi, la imagen del procurador cruzando las puertas del campus con un mensaje silencioso quedó instalada como una señal de que algo comenzó a moverse alrededor de una estructura de poder que durante años pareció intocable. La presunta renuncia frustrada de la rectora, las tensiones internas y las investigaciones sobre títulos y manejo administrativo dejaron al descubierto las grietas de un modelo universitario sostenido por lealtades, silencios y millonarios recursos públicos. Por ahora, Medianero de Bonagas sigue en el cargo. Pero dentro de la universidad muchos tienen la sensación de que, después de esta semana, nada volverá a ser igual.
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