“La crisis que hoy sacude a la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) no surgió de la noche a la mañana. Detrás de las denuncias sobre planillas abultadas, nepotismo, nombramientos políticos y destituciones internas aparece ahora la voz de una exfuncionaria que, durante más de dos décadas, formó parte de la estructura administrativa de la institución y que esta misma semana fue destituida de su cargo. Indira Candanedo, exdirectora de Recursos Humanos y antigua colaboradora cercana de la rectora Etelvina Medianero de Bonagas , reveló detalles sobre las tensiones, decisiones y conflictos que, según afirma, terminaron llevando a la universidad chiricana a su crisis más profunda de los últimos años. Con 27 años de servicio dentro de la institución, aseguró que las principales irregularidades comenzaron a profundizarse durante el último período de reelección de la rectora, especialmente después de 2022, cuando se aprobó la ley que le permitió mantenerse en el cargo por un tercer mandato consecutivo. “Los consejos, que son los máximos órganos de gobierno de Unachi, fueron cerrados y censurados. Yo le preguntaba directamente a la rectora por qué se hacía eso si no había nada que ocultar”, relató Candanedo. Según explicó, las reuniones de los órganos universitarios dejaron de ser abiertas al público y comenzaron a tomarse decisiones sin el debido contrapeso institucional. “Uno no esconde algo que está bien hecho”, sostuvo. Planilla abultada Uno de los puntos más delicados de la entrevista giró en torno al tamaño de la planilla de la Unachi. Al ser consultada sobre las denuncias de una nómina inflada, con más de 2 mil funcionarios entre administrativos y docentes, Candanedo señaló que existe una “responsabilidad compartida” entre las autoridades universitarias y las reformas legales aprobadas en la Asamblea Nacional. “La modificación de la ley en 2016 permitió que docentes se convirtieran automáticamente en profesores regulares tras cumplir cinco años, sin necesidad de concurso”, explicó. La exjefa indicó que esa figura provocó un incremento sostenido del gasto salarial dentro de la universidad. “Muchos docentes pasan a ganar salarios elevados y, aunque tienen tiempo completo, algunos solo dictan 12 horas de clases semanales. Eso obliga a seguir contratando más personal y creando nuevos bancos de datos”, denunció. Durante la conversación también surgió una de las preguntas más sensibles: si alguna vez la rectora le pidió actuar fuera de criterios éticos o administrativos. Candanedo respondió que recibió instrucciones que consideró “inmorales”. Relató que se le ordenó crear un cargo de carrera administrativa con el salario más alto para favorecer a una funcionaria recién llegada. “No era ilegal porque Recursos Humanos podía proponer cargos, pero sí era inmoral. Era una cachetada para quienes hicieron carrera durante años”, manifestó. El nepotismo Sobre las denuncias de nepotismo, Candanedo reconoció que sí existen casos dentro de la universidad y apuntó directamente hacia la rectoría. “El nepotismo se configura cuando la autoridad nominadora designa familiares y, en este caso, quien nombraba era la rectora”, sostuvo. Incluso mencionó el caso de familiares vinculados a la administración universitaria y cuestionó que las investigaciones de la Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (Antai) no hayan tenido consecuencias directas para la rectora. Candanedo reveló, además, que recientemente fue separada de su cargo junto con su esposo, sin derecho a salario, mientras avanzan investigaciones por presunto nepotismo. “No entiendo qué van a investigar si yo no nombro a nadie. Todos los actos fueron refrendados por Contraloría”, declaró. Añadió que nunca tuvo acceso completo a la estructura interna de nombramientos porque “ese era el secreto mejor guardado”. La política La polémica también alcanzó a la nueva directora de Recursos Humanos, Guillermina Martínez, quien anteriormente fungía como fiscalizadora de la Contraloría dentro de la universidad. Para Candanedo, existe un posible conflicto de interés. “Ella fue quien refrendó durante años todos esos actos administrativos y ahora tendría que investigarlos. Termina siendo juez y parte”, cuestionó. En materia política, la exfuncionaria confirmó que históricamente han existido nombramientos ligados a figuras partidarias dentro de la universidad. Aunque evitó mencionar nombres específicos, admitió que diputados del Partido Revolucionario Democrático y del Partido Panameñista mantuvieron influencia dentro de la institución. “Cuando un diputado pierde poder político, muchas veces también salen las personas que había recomendado”, afirmó. Consultada sobre el respaldo que recibió la rectora durante su última reelección en 2022, especialmente por parte del diputado del PRD Raúl Pineda, una de las figuras que públicamente la defendió, su respuesta fue directa: “En la universidad se comentaba que había muy buenas conexiones políticas con él, a través de personas cercanas al equipo de rectoría”, relató. Polémicos títulos Otro de los temas abordados fue el escándalo de los títulos obtenidos mediante convenios con universidades extranjeras a distancia, sin la debida acreditación. Candanedo sostuvo que esos programas fueron promovidos oficialmente por la universidad. “La propia rectora viajó a firmar ese convenio y luego la universidad lo legitimó mediante acuerdos de consejo”, aseguró. Aunque reconoció que los diplomas contaban con apostilla legal, cuestionó que ahora la universidad desacredite a docentes que participaron en esos programas. “Si la misma universidad vendió ese proyecto académico, no entiendo cómo después expone públicamente a quienes confiaron en él”, señaló. También criticó que las sanciones y revisiones hayan sido selectivas. En la parte más personal de la entrevista, Candanedo describió una transformación profunda en la figura de la rectora. “La persona trabajadora y cercana que conocí hace años ya no existe. El poder no corrompe; el poder le quita la máscara a las personas”, afirmó. En palabras de la exfuncionaria, la rectora siempre mantuvo una estrecha capacidad de maniobra política con distintos gobiernos y sectores partidarios a lo largo de sus años en el poder. “Dependía de la situación política. En el tiempo del presidente Juan Carlos Varela (2014-2019), él le firmó una reelección y estaba bien con ese gobierno. Antes también tuvo acercamientos cuando el grupo de Ricardo Martinelli (2009-2014) todavía mantenía fuerza política”, afirmó. Según la exdirectora de Recursos Humanos, la relación también se extendió al período del expresidente Laurentino Cortizo (2019-2024). “Quizás no directamente con él, pero sí con personas muy cercanas al partido y al gobierno. La última ley que permitió su reelección se aprobó precisamente durante la administración de Cortizo”, señaló. Para cerrar la entrevista, la exdirectora consideró que la actual crisis de la Unachi no es responsabilidad exclusiva de una sola persona, sino también de su equipo de confianza, de los organismos internos que dejaron de ejercer controles y de los gobiernos que la respaldaron. Sin embargo, insistió en que la universidad necesita recuperar su institucionalidad. “Los chiricanos merecemos nuestra universidad de vuelta. La dignidad no tiene precio y a mí no me van a callar”, concluyó.
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