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Nicholas Burbules en el auditorio de Ticmas: “La IA es buena generando texto, pero no escribiendo: escribir es un proceso de pensamiento”

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Nicholas Burbules en el auditorio de Ticmas: “La IA es buena generando texto, pero no escribiendo: escribir es un proceso de pensamiento”
La diferencia entre el qué y el cómo es hoy algo sustancial en un mundo donde los algoritmos buscan reinar y el ser humano adaptarse y evolucionar en su aprendizaje. Por otro lado, la distinción entre lo analógico y lo digital, la escuela y la vida cotidiana comienzan a desdibujarse y trazar nuevas miradas ante la velocidad de la transformación que experimentamos, y Nicholas Burbules, Profesor Emérito de la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign en Estados Unidos sabe de las urgencias y la importancia del aprendizaje ubicuo. “Probablemente he olvidado la mayor parte de lo que me dijeron que era verdad en la escuela”, dijo Burbules ante el auditorio de Ticmas en la 50° Feria del Libro de Buenos Aires en la conferencia de cierre del VII Seminario de Innovación Educativa. Y agregó: “Pero sí recuerdo cómo escribir, cómo hacer investigación bibliográfica, cómo preparar una conferencia como esta.” Es por ello, que lo que aprendemos a hacer, y el proceso de prueba y error- lo que nos hace humanos y perdura en el tiempo. Desde hace casi dos décadas que Burbules trabaja el concepto de ubiquitous learning o aprendizaje ubicuo, lo simple y lo complejo en la idea de que las tecnologías de red convirtieron el aprendizaje en una posibilidad permanente. Pero ¿cómo cambia esa continuidad la irrupción de la inteligencia artificial? Resultado y proceso En el aprendizaje no solo se trata del resultado o producto sino del proceso que lleva hasta el mismo, la posibilidad de explicar su lógica y argumentación es clave para pensar desde la mirada crítica. Pero ¿qué ocurre con el uso de la inteligencia artificial generativa en el plano de la educación? “Cuando le pedimos a un estudiante que escriba algo, lo que más nos importa es la escritura”, señaló Burbules. “La IA es buena generando texto, pero no escribiendo. Escribir es un proceso de pensamiento además de poner palabras en una página. A veces, mientras escribimos las palabras, vemos lo que estábamos intentando decir.”, reflexionó Burbules en el auditorio de Ticmas ante la atenta mirada de los presentes. Burbules planteó la importancia de saber utilizar la herramienta sin delegar, con el compromiso de aprender. “Hoy nos damos cuenta de que aprender así puede ser riesgoso cuando nuestras fuentes no son confiables”, advirtió. Y agregó: “Mucha gente está aprendiendo que ciertas cosas son verdad a partir de las redes sociales o de líderes políticos, cuando en realidad no lo son.” Aprender cómo solo ocurre en el hacer, en experimentar, en equivocarse, en encontrar un proceso que nos desafíe sin caer en la comodidad de que aprendan por nosotros. El aprendizaje ubicuo desde lo multidimensional A partir de cinco características, Burbules detalló cómo se desarrolla el aprendizaje ubicuo y sus tensiones con el uso de la inteligencia artificial generativa. El primer punto tiene que ver con el flujo continuo de información, lo que Burbules llama “la realidad con subtítulos” que implica aprender a desconectarse. “Si uno puede estar siempre aprendiendo, eso no significa que deba o que tenga que estar siempre aprendiendo”, destacó; citando la novela distópica Feed (publicada en español como Gravedad artificial) de M.T. Anderson que lleva la sociedad de consumo a un nivel de paroxismo apocaliptico. La segunda dimensión es el aprendizaje situado o contextual, lo cual permite una profundización en la adquisición de saberes. En este punto, Burbules destacó la importancia de manejar la ansiedad de los estudiantes ya que “A veces les decimos: eventualmente verás el valor de esto. Aunque los estudiantes frecuentemente no se convencen con esa respuesta.” La tercera dimensión es el aprendizaje justo a tiempo (just in time); es decir aprender lo que se necesita, cuando se necesita. De esta forma, se genera una motivación intrínseca y basada en el presente y futuro próximo. La cuarta dimensión es la personalización, aprendizaje modelado a cada singularidad. Por último, la quinta dimensión es la permanencia: la posibilidad de integrar aprendizajes provenientes de contextos distintos (formales e informales) y así crear una experiencia educativa a lo largo del tiempo. La IA no debe sustituir la inteligencia humana “Una de mis frases favoritas en la vida es: sé cuidadoso con lo que pedís”, dijo Burbules en referencia a cómo utilizamos la inteligencia artificial. Y agregó: “Formular buenos prompts es en sí misma una competencia que hay que enseñar y aprender.” A lo largo de su presentación en el auditorio de Ticmas, Burbules reflexionó sobre el proceso de entrenamiento de la IA para que pueda identificar nuestros patrones, necesidades y potenciar el aprendizaje. El especialista relató cómo un antiguo colega de ingeniería le había sugerido abandonar la expresión “inteligencia artificial” y reemplazarla por “inteligencia humana asistida por computadora”, lo cual le generó una perspectiva clave. “Hay una diferencia crucial entre ayudar a alguien a aprender a hacer algo y hacerlo por ellos. Esto puede ser tentador, y a veces se hace con buenas intenciones. Pero no es bueno a largo plazo desde el punto de vista del aprendizaje y el crecimiento.”, destacó. En su conclusión final, Burbules destacó que la IA puede ser y debe ser parte potenciadora de todos proceso, pero solo parte ya que el humano debe seguir siendo el proceso de todo el aprendizaje.
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